De la Universidad de Chile:

Centro de Innovación del Litio: A la caza de apremiantes soluciones

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Jaime Alée: "Cuando se resuelvan algunos inconvenientes en las baterías de los autos eléctricos, la sustitución a estos vehículos, será inmediata".

Si tenemos en cuenta que en 40 años más la humanidad habrá consumido la última gota de petróleo, es obvia la necesidad de buscar caminos alternativos y no sufrir un descalabro global. En este escenario, el transporte eléctrico, con baterías de litio, aparece como la opción más segura, pero necesita de mayor desarrollo para ser económicamente viable. Por eso, este centro busca encontrar las urgentes respuestas que pronto demandará la sociedad.

Automóviles, camiones, buses y todo el transporte a base de combustión interna que nos ha acompañado en los últimos 100 años tienen fecha de vencimiento. Resulta inminente llegada de la era post petróleo, que a mediados de siglo cambiará, de un plumazo, el transporte en todo el mundo. Realidad que puede parecer de ciencia a ficción, pero que está ampliamente demostrada por el mundo científico y que ha obligado a las máximas potencias del planeta a gastar astronómicas cifras para desarrollar un plan B que reemplace a los vehículos que se mueven con petróleo.

El caso más evidente es Estados Unidos, que se propuso que el año 2030 el 80% de sus flota vehicular se mueva con energía eléctrica. Una meta ambiciosa, pero necesaria y que el Presidente Obama está empeñado cumplir. Idéntico camino que están tomando otros países, como Japón, Israel, Corea y algunos de Europa. Así lo explica Jaime Alée, ingeniero civil eléctrico y director del Centro de Innovación del Litio (CIL), iniciativa surgida al alero del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, que tiene como objetivo buscar innovadoras soluciones para ser aplicadas en la incipiente industria de los autos eléctricos, que funcionan con baterías a base de litio, llamados a reemplazar a los actuales.

Jaime Alée, director del Centro de Innovación del Litio

Explica el investigador que, no obstante las ventajas que presenta el automóvil eléctrico, como el hecho que cargar su batería tiene un valor de $2.000 pesos y que con eso es capaz de andar 160 kilómetros, presenta algunas desventajas que hasta hoy no han podido ser subsanadas por la ciencia y que lo hacen aún, económicamente inviable. “El problema que tenemos no guarda relación con el auto, sino que con la batería de éste, desarrollada con litio, que presenta algunos inconvenientes, los que de ser resueltos, abrirán la puerta de forma inmediata para que la sustitución se lleve a cabo en un corto plazo”, precisa Alée.

El director del CIL explica que en los últimos años se están llevando a cabo en los países más desarrollados todo tipo de investigaciones relacionadas con las baterías de litio, lo que ha dado como resultado reducir sus inconvenientes sólo a tres: “El precio, que debe ser reducido en un 80% como mínimo para que sea comercialmente atractivo para la gente; mejorar la cantidad de energía que son capaces de almacenar. Se espera que puedan andar 300 kilómetros con una sola batería y no sólo 160. La gente está acostumbrada a que con un estanque lleno pueda andar más de 300 kilómetros, por eso debemos aumentar esa capacidad. Y también tenemos que mejorar la velocidad de carga de estas baterías, que hoy es de 8 horas, en circunstancias que en las bencineras tradicionales, ese trámite no demora más de 5 minutos.

Soluciones que, explica Alée no sólo se buscan dentro de la batería misma, trabajando en la electroquímica de la misma, sino que también innovando en el diseño de los mismos vehículos, de modo que alberguen de manera más eficiente las baterías. “El actual diseño de los autos, está pensado en función del motor que utiliza, pero que perfectamente no tiene porqué ser igual en los autos eléctricos. Las líneas de ensamblaje de ambos tipos de vehículos son totalmente diferentes, así que también habrá un cambio en el paradigma de cómo entendemos el diseño de los autos”, explica.

El CIL
Considerando este difícil y cambiante contexto es que, de manera pionera en Chile, se decidió llevar adelante este grupo de investigación que se dedica de manera exclusiva a investigar todo lo referente al fenómeno de las baterías de los autos eléctricos. “No obstante que somos el primer productor de litio en el mundo, el aporte de Chile en el mercado de las baterías de litio es totalmente marginal: una batería cuesta cerca de US$ 20.000, de los cuales no más de US$ 30 son los que aporta nuestro país. Por eso, si pudiéramos aumentar nuestra participación en la cadena de valor, estaríamos mejor posicionados y no nos limitaríamos a ser sólo el país que provee de materia prima”. Se pregunta el académico que qué pasaría si, repentinamente, alguien inventa un sustituto del litio para las baterías. “¿Nos va a ocurrir lo mismo que con el salitre? Por eso, sostiene es que este centro tiene como norte, más allá del litio como materia prima, desarrollar soluciones para las baterías y generar soluciones para la industria, que es donde estará el verdadero negocio en un mediano plazo. “Hay muchos nichos de investigación donde podemos aportar”, asegura. Por eso, destaca que ya tienen listos los cuatro proyectos de investigación, de los cuales esperan que al menos uno, sea patentado y sea un real aporte para los vehículos eléctricos.

Revela el director del CIL que este centro no cuenta con ningún tipo de ayuda estatal y que los fondos conseguidos –US$ 1 millón– son fruto de alianzas estratégicas desarrolladas con diversas compañías e instituciones, como SQM, Chemetall (SCL) y Marubeni, además de las universidades de Antofagasta, Santiago, Católica de Chile y los centros VTT de Finlandia, ICN de España y el CELIMIN de Antofagasta. Cuenta también que están postulando a conseguir fondos extranjeros, incluidos inversionistas de riesgo que estén interesados en nuestra apuesta, desde el punto de vista del emprendimiento. Además de ser pioneros, explica, desarrollamos una innovadora forma de relacionarnos con las empresas, a las que consideramos partners o socias, donde se da un estrecho vínculo, por ejemplo, entre los gerentes generales de éstas y nuestros científicos, que trabajan codo a codo, cada uno aportando desde su ámbito para tener un producto (baterías para autos eléctricos) que tenga una buena posibilidad en lo comercial.

Pese a lo optimista que es Alée con el trabajo que desarrolla el CIL, lamenta que el Estado no tenga intención de apoyar este tipo de iniciativas, que busca encontrar soluciones para una grave situación que tarde o temprano llegará. “¿Qué va a hacer Chile ante la inminente desaparición del petróleo? No veo políticas a largo plazo, ni voluntad de quienes toman decisiones de encontrar reales soluciones al tema. En Estados Unidos, parte importante del discurso a la nación de Obama se relacionó con la sustitución a vehículos eléctricos, al que le asigna la mayor importancia”.

Los proyectos:

Empaquetamiento óptimo de baterías, liderado por Rodrigo Palma, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica (DIE), que fue presentado por Pablo Altimiras, gerente de Desarrollo de SQM.

Proyecto NanoP, liderado por Edgar Mosquera, profesor del Departamento de Ciencia de los Materiales, que fue presentado por Eduardo Morales, gerente general de Chemetall (SCL).

Proyecto SOC/SOH, liderado por Marcos Orchard, profesor del DIE, que fue presentado por Carlos Varas, director de Marubeni.

Ánodos de Litio, liderado por Tomás Vargas, profesor del Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología, que fue presentado por Nils Galdo, gerente general de Chile Global Angels.

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