Eduardo Bitrán

Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile y Doctor en Economía de la Universidad de Boston. Se ha desempeñado como gerente general de Corfo, director general de Fundación Chile y ministro de Obras Públicas. Ex presidente del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad.

Emprendimiento innovador: aprobar el MK3 ahora

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Existe una visión unánime de la urgencia de acelerar la innovación empresarial en Chile como factor clave para aumentar la productividad total de factores, la que ha perdido dinamismo  en los últimos años.
Uno de los factores más importantes de innovación empresarial es el proceso de experimentación y búsqueda de negocios nuevos que permiten descubrir nuevos nichos de ventajas para nuestro país. Este proceso, denominado como self discovery, está sujeto a externalidades importantes, ya que cuando un empresario emprende un nuevo negocio innovador y le va bien genera información al resto del mercado, lo cual induce a la imitación y genera un proceso de crecimiento dinámico de la inversión y el empleo.
Es por esta razón que se justifica incentivar el emprendimiento innovador desde el Estado. De otro modo el nivel de “descubrimiento de nuevos negocios” sería inferior al óptimo para la sociedad.
Apuntando precisamente en este sentido y en concordancia con recomendaciones hechas a comienzos de 2009 por el Consejo de Innovación, el nuevo proyecto de ley que reforma el Mercados de Capitales, conocido como MK3, tiene varios artículos que constituyen un salto en los incentivos para el desarrollo del emprendimiento innovador en Chile.
Un punto relevante es la creación de un beneficio tributario para los inversionistas ángeles que invierten en empresas nuevas emergentes. Los inversionistas ángeles no sólo aportan recursos que aumentan la base de capital a la empresa innovadora, sino que generan asesorías estratégicas y apoyo de redes que son fundamentales para el desarrollo de los nuevos negocios. Es fundamental que el proyecto sólo contemple la acreditación de inversionistas ángeles, dándole a éstos la responsabilidad de invertir en empresas elegibles, con mecanismos de evaluación ex post para evitar burocratizar el otorgamiento del incentivo.  
Otra medida contenida en el proyecto es extender el mecanismo de inversión de capital de Corfo en fondos que efectivamente sean de capital de riesgo. Si esto se une a la opción de convertir estas acciones en deuda hasta el final de la vida del fondo, se tiene un instrumento poderoso para estimular el desarrollo de una industria de capital semilla y de riesgo tecnológico privado. El apoyo de Corfo ha creado en los últimos años una industria de capital de riesgo de fase de expansión o de private equity; es tiempo ahora de reducir el apoyo a este segmento y concentrar los esfuerzos en la fase más temprana de mayor riesgo y que es complementaria al esfuerzo de los inversionistas ángeles. Para ello, junto con estas modificaciones legales, es necesario extender los apoyos existentes a las incubadoras a las administradoras de capital semilla, ya que el costo de administrar este tipo de inversiones es muy superior al de proyectos en fase más maduras. Sin embargo, desde el punto de vista de la sociedad, es clave desarrollar una ecología de apoyo al emprendimiento innovador que facilite el tránsito de los empresarios innovadores por el llamado Valle de la muerte.
Por último, el proyecto corrige algunas trabas que limitan el desarrollo de capital de riesgo con capitales extranjeros. Un gran paso es permitir que una administradora de fondos de inversión privada también administre un Ficer (Fondo de Inversión de Capital Extranjero de Riesgo), lo que en la práctica se traducirá en un importante incentivo a los inversionistas extranjeros, los que pagarán un impuesto a las ganancias de capital de 10%. Hoy existen varios administradores de fondos internacionales de capital de riesgo interesados en instalarse en Chile y ésta, sin duda, sería una buena noticia para ellos y para el país, toda vez que el Consejo de Innovación espera que Chile pueda transformarse en una plataforma para inversionistas en negocios tecnológicos sofisticados para la región sudamericana.
Sólo esperamos que los parlamentarios aprueben esta ley en marzo, sin caer en la tentación de incluir otros temas tributarios, los que legítimamente pueden estar en la agenda del nuevo gobierno, pero nos podrían dejar sin pan ni pedazo por cuatro años más.

 

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